jueves, 30 de octubre de 2014

Volver a Alfonsín

Lamentablemente me agarra este 30 de Octubre en plena fase de “lectura revisionista”. Esto no debiera ser algo para lamentar per-se sino fuera que el objeto de lectura es el proceso político que vivió nuestro país entre 1983 y 1989, y que no me va dar el tiempo para plasmar las muchas ideas y conclusiones a las pude arribar por estos días. Trataremos de hilvanar algunas ideas, pero sin prometer resultados fructíferos. Tampoco pretendo seguir escribiendo sin hacer, de entrada, la afirmación excluyente que motiva el escrito: Cada día que pasa me vuelvo más Alfonsinista.

Creo que ni siquiera al día de hoy podemos dimensionar lo que significó para Argentina que ese 30 de Octubre de 1983 haya resultado triunfador Raúl Alfonsín en lugar del Justicialista Ítalo Luder. Muchísimas cosas serías distintas de haber sido al revés. Porque hoy todos decimos, o podemos decir de manera muy trillada, que Alfonsín fue el padre de la democracia. Lo que no se escucha muy a menudo es que Alfonsín fue un buen padre de la democracia. Un padre que desde la impronta de su acción política, sumada a su impresionante capacidad de anticiparse a los hechos, supo conducir un proceso político que nos permitió como nación sentar cimientos firmes para abrir paso a una continuidad democrática que lleva 31 años, nos permitió empezar a creer que ese sistema -a pesar de lo perfectible- es el mejor sistema posible. El único, diría yo. Y lo hizo por sobre todas las cosas en tiempos en que hablar de Democracia no era solo hablar de elecciones o derechos políticos, sino que era hablar de la Guerra o la Paz, de la vida o la muerte.

Y también siento cierta envidia del alfonsinismo. Porque el alfonsinismo fue, quizá, el único gobierno Socialdemócrata auténtico y con todas las letras que ha tenido nuestro país en su historia. Condicionado por una infinidad de factores, y con muchos frentes abiertos al mismo tiempo, Raúl dejo un legado político en diferentes materias, en muchas de las cuales hoy podemos ver cierta continuidad en el gobierno kirchnerista. Porque convengamos: el kirchnerismo tiene mucho mas de '83 que de '73 aunque desde ambas trincheras lo nieguen, y haciendo siempre la salvedad de que la gestión alfonsinista podrá ser ampliamente criticada por su abrupto final, pero jamás por estar empapada permanentemente por sospechas de corrupción.

Pero entiendo que quienes somos y pertenecemos al socialismo no tenemos porqué ponernos colorados si nos sentimos seducidos por lo que fue el alfonsinismo histórico, porque no hay ninguna casualidad en eso. No podemos negar el emparentamiento ideológico, político y metodológico con ese primer gobierno democrático post dictadura. Porque es así como vamos a entender, por ejemplo, que el Partido Socialista haya acompañado la Ley de Servicios Audiovisuales, la estatización de los fondos de las Afjp y el rol otorgado al Banco Nacional de Datos Genéticos, tres proyectos de Alfonsín. Y sin dejar de mencionar la estrecha relación entre Raúl y el maestro Guillermo Estevez Boero (quién fue el puente y articulador fundamental para el incorporación de la UCR a la Segunda Internacional), o la convocatoria para que fomaran parte de su gobierno a los compañeros Alfredo Bravo y Héctor Polino.

Tampoco podemos dejar de hacer un mea culpa cuando el Alfonsinimo histórico y el Kirchnerismo, hoy, nos corren por izquierda. Erramos profundamente si el PS en el afán de seducir a cierto electorado comienza a emitir definiciones o conceptos alejados del núcleo ideológico socialdemócrata, ese que nos pertenece y acobija. Y después de haber escuchado muchas declaraciones que no fueron de mi agrado, me parece válido remarcar el error de estratégia que -como partido- cometeremos si abandonamos la vocación de representar el voto progresista, y el voto de las mayorias nacionales. Parafraseando al gran Raúl: Si la sociedad se hubiese derechizado, lo que el PS debe hacer en todo caso es prepararse para perder elecciones, pero nunca para hacerse conservador.

A ver, supongamos que armamos un juego de comparaciones (que ya sabemos que siempre son odiosas, pero que en materia política son inevitables) entre lo que hizo Raúl, las medidas del gobierno kirchnerista, y algunas declaraciones de las principales referencias del Partido Socialista. Y -porqué no- jugar con lo que hubieran podido ser algunos posicionamientos hipotéticos a capricho de quien suscribe esta nota. Como el alfonsinismo tuvo como una de sus virtudes ser “un llavero” que abrió puertas -muchas de las cuales hoy siguen teniendo vigencia- vayamos tomando algunos ejes para comenzar el juego, por ejemplo:

1) La integración regional: podemos ver en la UNASUR una continuidad del impulso otorgado en los años ochenta a la integración comercial con Brasil, antesala de la creación del Mercosur. Con la llegada de UNASUR se debatió fuertemente la participación de Venezuela, nación que por sus recursos naturales se ha vuelto estratégica. Venezuela, desde la llegada del Chavismo, ha tenido un crecimiento en su gravitación geopolítica. Estoy convencido de que Raúl, ante la pregunta incómoda de algún cronista que hubiese querido hacerle pisar el palito, nunca hubiese dicho que de ser Venezolano hubiese votado por Maduro. Pero seguramente jamas hubiese dicho tampoco que hubiese votado por Capriles.

2) La ampliación de derechos civiles: La leyes de Matrimonio Igualitario y posteriormente de Identidad de Género hubieran sido impensables sin los avances en materia de patria potestad compartida, el divorcio vincular y la equiparación entre los hijos nacidos dentro o fuera del matrimonio. Lamentablemente, la despenalización del aborto sigue siendo una deuda de la democracia, sobre este tema las apariciones de la mayor referencia del socialismo a nivel nacional, el compañero Hermes Binner, me han dejado preocupado. Nobleza obliga salvó la ropa con su posicionamiento sobre el consumo personal (http://www.ellitoral.com/index.php/id_um/105564-binner-hay-algunas-sustancias-pueden-ser-despenalizadas-para-el-consumo).

3) Las Relaciones Internacionales: El rechazo a las “relaciones carnales” con EE.UU. y el establecimiento de una relación bilateral con menos sumisión y más dignidad reconocería sus antecedentes en la gestión de Alfonsín, basta recordar el reclamo a EE.UU. por el bloqueo a Cuba, (siendo Raúl el primer presidente latinoamericano electo por su pueblo que visitó la Isla) o la oposición a la intervención militar de los “contras” en Nicaragua. Hoy, en plena disputa por los fondos buitres, hubo declaraciones de referentes del PS que salieron a pedir “mayor respeto por la primer economía del mundo”.

4) Otros items: En el terreno de los derechos humanos sería muy difícil mantener viva la memoria histórica del terrorismo de Estado, o los actuales juicios y condenas a genocidas que se estan dando a lo largo y ancho del país, si no hubieran existido la Conadep, el Nunca Más, y juicio a las juntas. Alfonsín también entró en conflicto con la oligarquía agropecuaria (a mi entender la pieza oratoria de la Rural es uno de los discursos mas emocionantes que jamas haya visto, al punto de erizarme la piel cada vez que lo reproduzco en YouTube); también durante el gobierno de Alfonsín se empezó a destapar la historia siniestra de Papel Prensa ya que también tuvo un fuerte enfrentamiento con el Grupo Clarin (motivado por fundamentos bastantes mas genuinos que los del kirchnerismo) y hasta supo identificar en algún discurso a “la derecha” como el obstáculo de las transformaciones en favor de las mayorías populares. Nosotros, hoy, decimos que creemos en la mano invisible del mercado, y somos ambivalentes a la hora de dar definiciones sobre una posible alianza con el PRO.

En fin, seguramente es injusto y caprichoso el juego de comparaciones que intenté configurar en párrafos previos. Pero también son un intento de provocación. Un intento de provocación a esa militancia del PS que poco a poco ha empezado a naturalizar ciertos conceptos y a perder capacidad de asombro cuando le toca, desde los medios de comunicación, escuchar definiciones que le hacen ruido. El socialismo debe recuperar la senda de la socialdemocracia, sustentada en los hechos (donde tenemos mucho de bueno para mostrar) pero también en los dichos. No sirve citar como loros los ejemplos frentistas del FA Uruguayo y la CONCERTACION Chilena, si a la hora de que tenemos un micrófono en frente emitimos definiciones que apuntan a debatirle el electorado a Massa, Macri y Scioli.

Al kirchnerismo hay que criticarlo fuertemente por las cosas que hace mal (que son muchas, y que son las que terminaron por configurar un hartazgo social importante), pero no por las que hace bien. El año que viene se cumplirán doce años de gobierno kirchnerista y vemos como, a pesar de que hayan tomado una senda histórica que conjugó la mística militante de los 70' con una parte de la agenda reciclada de los 80', LA DECADA GANADA no logró sacar al país de la pobreza, ni achicar la terrible brecha de desigualdad, ni cambiar la matriz productiva de manera que pueda permitirnos tener otra perspectiva a futuro. Al día de hoy, tampoco parecieran estar tomando nota de esto, ni empezando a transitar un camino de definiciones en este sentido.

Creo que una agenda socialdemócrata, progresista y de izquierda no debería perder de vista esto. Y ya se hicieron las 13:58 hs. de este jueves 30 de octubre, y llevo dos horas escribiendo lo que pensaba iban a ser algunas palabras deshilachadas. Parece que había cosas para decir. Espero no haber enojado a nadie con lo expuesto en esta columna. La idea fue intentar retomar algunos aspectos del alfonsinismo histórico, pero porque con Raúl Alfonsín se puede apreciar algo que es clave en política: Eso de que cuando se quiere se puede. En política todo es posible, gente, solo es cuestión de voluntad.



@JoaquinitoAzcu

Santa Fe, 30 de octubre de 2014

martes, 7 de octubre de 2014

Reflejos inconscientes

Una cabeza traicionera es de los peores males que pueden tocar. Sin que siquiera sospechemos, ella puede convertirse en una perra descorazonada que no hará mas que jugarnos malas pasadas. Y jamás se encargará de impedir que nuestra propia neurosis nos someta. Nos deje huérfanos y desnudos en la intemperie. Porque la sensación de estar gobernado por tu neurosis es equivalente a salir a caminar por el desierto del Sahara: horas y horas haciendo círculos sobre nuestros propios pasos.


La mía suele mutar. Hay momentos pequeños, escasos, en que logro comprender el sin sentido de la vida. Y eso, lejos de incomodarme, me acoge. Y logra contenerme al menos por los próximos quince segundos. El problema es seguir empeñado en mencionar el futuro. Como si realmente pudiera haber alguno. Pero no es solo mi cabeza. Las cosas que pasan por este corazón... Eso si que da miedo.


@JoaquinitoAzcu
Santa Fe, 8 de Octubre de 2014.

lunes, 28 de julio de 2014

"Otro Río" (Texto de Sonia Luz Todoro): debatiendo nuevos roles Masculinos-Femeninos

Hoy ponemos alfombra roja en el blog para abrir paso a un notable y preclaro escrito que me acercara el amigo Américo Yuarman -como él mismo se autodenomina-, redactado por mi vieja querida, Sonia Luz Todoro. Ya en el año 1997, la Sonia esbozó algunas ideas referidas a los inevitables avances en materia de género que venían/vienen aconteciendo en nuestra época, no solo abordándolo desde un plano teórico sino también indagando sobre cómo este cambio de paradigma empezaba a vivenciarse en el transcurso de la vida cotidiana.

Podría atreverme a ensayar una suerte de debate ficticio y atemporal con mi madre, en el que me atrevería a discutir alguno de los párrafos del texto, pero sería un tanto absurdo y grotesco de mi parte hacer eso, desconociendo que el mismo fue elaborado hace -nada mas ni nada menos- 17 años. Ese dato lo hace más sorprendente aún: el hecho de que a pesar de que podamos tener tantos años de ventaja y la innumerable aprobación de leyes sociales que han ampliado la visión sobre una perspectiva de género (identidad de género, leyes de protección contra la violencia hacia la mujer, Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, Matrimonio Igualitario, etc) este escrito aún siga conservando muchísima vigencia.

Sin tanto más preludio, va el texto:



OTRO RÍO

Este es un siglo de continuas mutaciones. Los seres humanos no terminamos de acomodarnos a una nueva situación, cuando ya se está instalando otra que la reemplaza. Quizás por esto las sociedades se han vuelto tan violentas y la depresión se ha convertido en una endemia.

En medio de este vértigo donde quedan pocos lugares sagrados e indiscutidos van ocurriendo cambios en los roles masculinos y femeninos que comprometen la esencia misma de siglos de cultura patriarcal. Pareciera ser que lo que ha marcado en forma decisiva esta transformación ha sido el cambio de actitud de las mujeres. Ella se ha corrido de un estado de sometimiento y pasividad hacia otro de libertad y autogestión, todo en menos de cincuenta años.

El hombre asiste a esta revolución de falda y make up duramente cuestionado en lo que hasta ayer había compuesto las estructuras básicas de su confirmación de varón. Ya nadie hoy lo concibe como el absoluto encargado de ejercer el poder, impartir la ley y ser único sostén económico de su familia. Siempre habrá cerca una señora que le recordará que ésta es una sociedad democrática que le permite tener pensamiento propio y hasta puede disputarle ese poder.

Cuando la humanidad hace su entrada gloriosa a la modernidad va dejando atrás centurias de estancamiento. Hay una explosión de las artes, las ciencias y las costumbres que lo conducen a un camino de permanente progreso. La vida de las comunidades cambia rotundamente. En este salto cualitativo el hombre se enfrenta con su libertad y se descubre como individuo.

En la Edad Media carecía de la posibilidad de decidir por sí mismo. Estaba anclado en un rígido orden social que lo determinaba como artesano, pastor o guerrero y esto se repetía de generación en generación. Pese a esta falta de movilidad no se hallaba aislado, se sentía parte de un orden natural y su vida poseía una significación que le brindaba todas las respuestas. Al transformarse en ser social moderno adquiere la facultad de elegir pero esto no le da sosiego.

El hombre está solo frente a su individualidad y se siente perdido. Este paralelismo con nuestro tiempo nos induce a suponer que algo de aquello podría estar ocurriendo. El mandato social que fijaba cual era el lugar que debían ocupar los hombres y mujeres ha caído en total desuso. Ya nadie cree en estereotipos. Sin embargo aquellas normas daban un marco de seguridad y pertenencia donde el conflicto quedaba acotado.

A la hora del balance ni féminas ni caballeros podemos establecer cuánto se ha ganado y cuánto perdido en este cambio.

Más allá de situaciones provocadas por resabios machistas que se resisten a desaparecer hoy las mujeres estamos liberadas a nuestras propias decisiones y esto parece fantástico. Pero hacer pie en lo público para buscar un espacio de auto abastecimiento y crecimiento personal sin abandonar nuestro universo privado genera fatiga y mucha zozobra.

También el varón extravía la brújula cuando debe cuidarse en sus dichos y actitudes para no ser considerado un cro-magnon irremediable, además de tener que aceptar que a la dura batalla que el mundo actual le impone, se le ha sumado un nuevo competidor: la mujer y por lo tanto se enfrenta a nuevas reglas de juego.

Todos estamos rodeados de circunstancias a veces extraordinariamente favorables y otras notablemente adversas. Ideas, modas, hábitos, todo muere joven. Su utilidad es precaria y efímera. La perdurabilidad caduca a cada minuto.

Cómo entonces arriesgar una definición categórica sobre qué es hoy ser hombre o ser mujer. Difícil.
Todo está demasiado confundido y la soledad golpea nuestras vidas. Nos sentimos huérfanos de referentes que le daban sentido a la existencia y vemos imponentes cómo nuestro andamiaje de creencias y valores se va desmoronando.

Este panorama tan sombrío parece no dar lugar a la esperanza. Sin embargo aún cuando arrecia la derrota los humanos al final siempre hallamos el camino y esto ya se está notando.

Hombres y mujeres comenzamos a visualizar al otro como alguien a quien no debemos someter o proveer, al que debemos demostrar cuán autosuficiente, superiores o mañosos somos.

No renunciar a nuestra identidad sexual, incorporando todo lo nuevo sin provocar instancias bélicas, propiciar un encuentro más relajado y más auténtico.

Particularidades aparte, lo bueno es redescubrir desde mi condición de mujer que el varón sigue siendo el mejor invento de la creación para movilizar nuestros sentimientos y nuestras hormonas.
Compartir el amor con un señor todavía es un hecho conmovedor y vigente que asegura nuestra estadía en este planeta espléndido.


Sonia Luz Todoro

(Estos textos fueron publicados en la recopilación “Desde el taller”, integrada por producciones del taller de escritura de Luis Salvarezza, en diciembre de 1997).



martes, 15 de julio de 2014

Quiero jugar a las escondidas con vos, Lio

Seis años me toco tener cuando ese pase en cortada, exquisito, de Diego entre dos marcadores alemanes llego a los pies de Burruchaga, quien emprendió una carrera loca que terminaría en la coronación de la segunda copa del mundo para Argentina en su historia. De ese México '86 tengo muy pocos recuerdos, algunos muy borrosos. Decían que la Plaza de Rosario del Tala se llenó impresionantemente esa tarde de julio, como pocas veces sucedió en mi pueblo natal.

El Pancho, mi viejo, enojado recordaba hace días “ojala salgamos campeones así puedo festejar por primera vez un mundial como corresponde, porque en el '78 los milicos coparon la plaza, la gente festejó igual, pero a mi me hicieron sentir muy incómodo. Y en el '86 llegamos de nuevo a la plaza y se repitió la postal: los milicos queriendo congraciarse con la gente habían sacado la banda a tocar al rededor de la plaza. Me termine yendo”. De Italia 90 -ya con diez años- también tengo recuerdos fugaces, y mas bien de estricto carácter hogareño: ver todos los partidos en familia, acomodarse en los mismos lugares para respetar las cábalas, prender velas ubicadas estratégicamente en la casa, en ese departamento chiquito pero lleno de recuerdos de Barrio Jardín.

Pensar que tuvimos que esperar 24 años para volver a sentir esas sensaciones únicas e irrepetibles. Y eso me despertó escribir algunas palabras: Para agradecerle a esa jauría de lobos -así definió a nuestra selección el mismo Schweinsteiger, el Mascherano Alemán- habernos hecho pasar un mes inolvidable. Un mes que duró un mes. Por habernos devuelto sensaciones, alegrías, tristezas, que hace 24 años no sentíamos. Por haberle regalado a mi generación la posibilidad de estar en una final más del mundo, y a las generación de pibes diez años mas chicos que yo vivir la suya por primera vez. Fue increíble eso, ver la emoción de chicos de 25 o 26 años en las calles, esa alegría genuina y distinta. Esa alegría que se te dibuja en la cara y no querés que termine.

Agradecerles que pude reencontrarme dos veces en un mes con mis amigos, con los de siempre, esa banda uruguayense que jamas me deja a gamba, y con quienes por primera vez pudimos disfrutar y vivir todas esas emociones juntos. Va a ser inolvidable. Y lo vamos a seguir comentando por décadas. Lo mismo para la banda loca santafesina, con quienes sufrimos los penales, y la desazón de la final. Las lagrimas con vos, amor, que nos gusta y sentimos el fútbol por igual.

Lamentablemente nuestra bipolaridad social fue más fuerte. Y cuatro horas bastaron. Sí, en solo cuatro horas pasamos de enarbolar la figura de Mascherano y los valores supo transmitir -la nobleza, la entrega, la solidaridad, valores con los que nos sentimos identificados por creer que rigen mayoritariamente nuestra conducta y nuestra vida cotidiana- para pasar al vandalismo televisados en vivo por los canales de TV. Como si haber perdido la final no hubiera sido lo suficientemente doloroso. Y también menos de cuatro horas nos llevó bajarlo al enano, a Lio, a Messi, de la categoría de Semi-Dios/salvador, para comenzar a tildarlo de cagón, de esconderse siempre en la difíciles. 48hs después del partido esa pulsión enfermiza de buscar siempre un responsable, señalar con el dedo y proyectar frustraciones, no ha cesado aún. Grave error, el partir de la convicción de que argentina esta siempre “obligada” a ganar el mundial. Cualquier mundial. Bajo las circunstancias que sean.

El fútbol parece ser el espejo fálico en el que nos miramos como nación, y esa manía de compararnos con el resto intenta convencernos de una necesidad ficticia de ser los mejores en algo. Y el sentido de pertenencia que genera el fútbol para los argentinos no lo genera ninguna otra cosa. Solo así se puede llegar a entender cómo apenas minutos después del pitazo final del domingo salimos a cuestionar a Messi de manera tan despiadada.

Es cierto: Lío no jugó lo que esperábamos en los últimos tres partidos. También es justo preguntar qué figura del mundial jugó bien en las instancia de definición de esa competición. Porque no puedo respetar en términos futbolísticos a quienes siguen pretendiendo que Messi, él solo, nos salve de no se qué, o que sigan comparándolo con Maradona diciendo que no es como Diego. Porque no, gente, Messi no es Maradona. Entiendanlo y supérenlo. Messi es Messi. El mejor jugador de esta era, nada más ni nada menos. Pero con características muy diferentes a las de Diego. Messi como jugador necesita compañía, ser abastecido, y gente con quien poder descargar la pelota. Pero si además de eso el DT le pide que se sacrifique por el equipo, como le toco hacerlo en la Copa -ej, al tener que moverse por zonas que no son las suyas- y el tipo va y lo hace, es evidente que quiere ganar como sea, aunque eso signifique brillar menos. Para sacarse el sombrero. Porque a mi me demostró que quería ganar por encima de ser el mejor, cuestión que quedó muy clara cuando la FIFA le entregó el Balón de Oro al mejor jugador de la copa. Esa cara. Esa carita lo dijo todo. Los que lo critican hoy, por apenas diez centímetros, no lo estarían haciendo.

Nos toco perder contra el mejor equipo del planeta. El fútbol es así. Copa merecida para Alemania, por lo hecho en este mundial, y por la trayectoria de los dos anteriores. No sé si por la final, fue muy pareja. Se nos escapó por muy poco. Por tan poco se nos escapó que no entiendo como es que Messi se puede haber escondido tanto. Si a eso le llaman esconderse, dejame jugar a las escondidas con vos Lío. Para siempre.


@JoaquinitoAzcu

Santa Fe, 15 de Julio de 2014

lunes, 31 de marzo de 2014

“El niño proletario”: Lamborghini, los linchamientos y la historia repetida

La historia y sus repeticiones. Tenia razón el inefable Carlitos Marx, cuando decía que la historia y sus repeticiones se dan, primero, en formato de tragedia y luego como farsa. Todos pareciéramos terminar respondiendo al discurso que baja desde los medios hegemónicos, que intenta hacernos creer que la historia de la especie es la historia de la violencia. Y solo eso.

Ya mucho se escribió sobre el pibe rosarino, David Moreira, asesinado por una horda brutal, deshumanizada, cobarde. No viene al caso repetir palabras. En todo caso mi idea es compartir con ustedes cual fue la asociación que hizo mi cabeza ante la irrupción mediática de los linchamientos públicos a “ladrones”, “choros”, “malvivientes”, que este país de tan buena gente pareciera empezar a tomar como práctica cotidiana.

Un escritor olvidado, un bohemio, un peronista, alma genial y sobreabundante, el genial escritor neobarroco Osvaldo Lamborghini, publicaba en 1973 un texto revulsivo, provocador, “El niño proletario”. Recuerdo que lo leí por primera vez allá, por Enero de 2005. Tenía apenas 24 años, y al día de hoy no puedo borrarlo de mi cabeza (aclaro, para quienes sean impresionables, no recomiendo leerlo).

Por estos días, el caso de barrio Azcuénaga lo rescato nuevamente de mis recuerdos, y creo pertinente compartirlo. Porque seguramente el gran osvaldo, con su prosa inigualable podrá hacernos reflexionar mucho sobre de dónde venimos, y hacia dónde estamos yendo.

Saludos, tómense quince minutos, lean el texto. Piensen.

@JoaquinitoAzcu
Santa Fe, 31 de marzo de 2014


El niño proletario

Desde que empieza a dar sus primeros pasos en la vida, el niño proletario sufre las consecuencias de pertenecer a la clase explotada. Nace en una pieza que se cae a pedazos, generalmente con una inmensa herencia alcohólica en la sangre. Mientras la autora de sus días lo echa al mundo, asistida por una curandera vieja y reviciosa, el padre, el autor, entre vómitos que apagan los gemidos lícitos de la parturienta, se emborracha con un vino más denso que la mugre de su miseria.
Me congratulo por eso de no ser obrero, de no haber nacido en un hogar proletario.
El padre borracho y siempre al borde de la desocupación, le pega a su niño con una cadena de pegar, y cuando le habla es sólo para inculcarle ideas asesinas. Desde niño el niño proletario trabaja, saltando de tranvía en tranvía para vender sus periódicos. En la escuela, que nunca termina, es diariamente humillado por sus compañeros ricos. En su hogar, ese antro repulsivo, asiste a la prostitución de su madre, que se deja trincar por los comerciantes del barrio para conservar el fiado.
En mi escuela teníamos a uno, a un niño proletario.
Stroppani era su nombre, pero la maestra de inferior se lo había cambiado por el de ¡Estropeado! A rodillazos llevaba a la Dirección a ¡Estropeado! cada vez que, filtrado por el hambre, ¡Estropeado! no acertaba a entender sus explicaciones. Nosotros nos divertíamos en grande.
Evidentemente, la sociedad burguesa, se complace en torturar al nino proletario, esa baba, esa larva criada en medio de la idiotez y del terror.
Con el correr de los años el niño proletario se convierte en hombre proletario y vale menos que una cosa. Contrae sífilis y, enseguida que la contrae, siente el irresistible impulso de casarse para perpetuar la enfermedad a través de las generaciones. Como la única herencia que puede dejar es la de sus chancros jamás se abstiene de dejarla. Hace cuantas veces puede la bestia de dos espaldas con su esposa ilícita, y así, gracias a una alquimia que aún no puedo llegar a entender (o que tal vez nunca llegaré a entender), su semen se convierte en venéreos niños proletarios. De esa manera se cierra el círculo, exasperadamente se completa.

¡Estropeado!, con su pantaloncito sostenido por un solo tirador de trapo y los periódicos bajo el brazo, venía sin vernos caminando hacia nosotros, tres niños burgueses: Esteban, Gustavo, yo.
La execración de los obreros también nosotros la llevamos en la sangre.
Gustavo adelantó la rueda de su bicicleta azul y así ocupó toda la vereda. ¡Estropeado! hubo de parar y nos miró con ojos azorados, inquiriendo con la mirada a qué nueva humillación debía someterse. Nosotros tampoco lo sabíamos aún pero empezamos por incendiarle los periódicos y arrancarle las monedas ganadas del fondo destrozado de sus bolsillos. ¡Estropeado! nos miraba inquiriendo con la cara blanca de terror
oh por ese color blanco de terror en las caras odiadas, en las fachas obreras más odiadas, por verlo aparecer sin desaparición nosotros hubiéramos donado nuestros palacios multicolores, la atmósfera que nos envolvía de dorado color.
A empujones y patadas zambullimos a ¡Estropeado! en el fondo de una zanja de agua escasa. Chapoteaba de bruces ahí, con la cara manchada de barro, y. Nuestro delirio iba en aumento. La cara de Gustavo aparecía contraída por un espasmo de agónico placer. Esteban alcanzó un pedazo cortante de vidrio triangular. Los tres nos zambullimos en la zanja. Gustavo, con el brazo que le terminaba en un vidrio triangular en alto, se aproximó a ¡Estropeado!, y lo miró. Yo me aferraba a mis testículos por miedo a mi propio placer, temeroso de mi propio ululante, agónico placer. Gustavo le tajeó la cara al niño proletario de arriba hacia abajo y después ahondó lateralmente los labios de la herida. Esteban y yo ululábamos. Gustavo se sostenía el brazo del vidrio con la otra mano para aumentar la fuerza de la incisión.
No desfallecer, Gustavo, no desfallecer.
Nosotros quisiéramos morir así, cuando el goce y la venganza se penetran y llegan a su culminación.
Porque el goce llama al goce, llama a la venganza, llama a la culminación.
Porque Gustavo parecía, al sol, exhibir una espada espejeante con destellos que también a nosotros venían a herirnos en los ojos y en los órganos del goce.
Porque el goce ya estaba decretado ahí, por decreto, en ese pantaloncito sostenido por un solo tirador de trapo gris, mugriento y desflecado.
Esteban se lo arrancó y quedaron al aire las nalgas sin calzoncillos, amargamente desnutridas del niño proletario. El goce estaba ahí, ya decretado, y Esteban, Esteban de un solo manotazo, arrancó el sucio tirador. Pero fue Gustavo quien se le echó encima primero, el primero que arremetió contra el cuerpiño de ¡Estropeado!, Gustavo, quien nos lideraría luego en la edad madura, todos estos años de fracasada, estropeada pasión: él primero, clavó primero el vidrio triangular donde empezaba la raya del trasero de ¡Estropeado! y prolongó el tajo natural. Salió la sangre esparcida hacia arriba y hacia abajo, iluminada por el sol, y el agujero del ano quedó húmedo sin esfuerzo como para facilitar el acto que preparábamos. Y fue Gustavo, Gustavo el que lo traspasó primero con su falo, enorme para su edad, demasiado filoso para el amor.
Esteban y yo nos conteníamos ásperamente, con las gargantas bloqueadas por un silencio de ansiedad, desesperación. Esteban y yo. Con los falos enardecidos en las manos esperábamos y esperábamos, mientras Gustavo daba brincos que taladraban a ¡Estropeado! y ¡Estropeado! no podía gritar, ni siquiera gritar, porque su boca era firmernente hundida en el barro por la mano fuerte militari de Gustavo.
A Esteban se le contrajo el estómago a raíz de la ansiedad y luego de la arcada desalojó algo del estómago, algo que cayó a mis pies. Era un espléndido conjunto de objetos brillantes, ricamente ornamentados, espejeantes al sol. Me agaché, lo incorporé a mi estómago, y Esteban entendió mi hermanación. Se arrojó a mis brazos y yo me bajé los pantalones. Por el ano desocupé. Desalojé una masa luminosa que enceguecía con el sol. Esteban la comió y a sus brazos hermanados me arrojé.
Mientras tanto ¡Estropeado! se ahogaba en el barro, con su ano opaco rasgado por el falo de Gustavo, quien por fin tuvo su goce con un alarido. La inocencia del justiciero placer.
Esteban y yo nos precipitamos sobre el inmundo cuerpo abandonado. Esteban le enterró el falo, recóndito, fecal, y yo le horadé un pie con un punzón a través de la suela de soga de alpargata. Pero no me contentaba tristemente con eso. Le corté uno a uno los dedos mugrientos de los pies, malolientes de los pies, que ya de nada irían a servirle. Nunca más correteos, correteos y saltos de tranvía en tranvía, tranvías amarillos.
Promediaba mi turno pero yo no quería penetrarlo por el ano.
—Yo quiero succión —crují.
Esteban se afanaba en los últimos jadeos. Yo esperaba que Esteban terminara, que la cara de ¡Estropeado! se desuniera del barro para que ¡Estropeado! me lamiera el falo, pero debía entretener la espera, armarme en la tardanza. Entonces todas las cosas que le hice, en la tarde de sol menguante, azul, con el punzón. Le abrí un canal de doble labio en la pierna izquierda hasta que el hueso despreciable y atorrante quedó al desnudo. Era un hueso blanco como todos los demás, pero sus huesos no eran huesos semejantes. Le rebané la mano y vi otro hueso, crispados los nódulosfalanges aferrados, clavados en el barro, mientras Esteban agonizaba a punto de gozar. Con mi corbata roja hice un ensayo en el coello del niño proletario. Cuatro tirones rápidos, dolorosos, sin todavía el prístino argénteo fin de muerte. Todavía escabullirse literalmente en la tardanza.
Gustavo pedía a gritos por su parte un fino pañuelo de batista. Quería limpiarse la arremolinada materia fecal conque ¡Estropeado! le ensuciara la punta rósea hiriente de su falo. Parece que ¡Estropeado! se cagó. Era enorme y agresivo entre paréntesis el falo de Gustavo. Con entera independencia y solo se movía, así, y así, cabezadas y embestidas. Tensaba para colmo los labios delgados de su boca como si ya mismo y sin tardanza fuera a aullar. Y el sol se ponía, el sol que se ponía, ponía. Nos iluminaban los últimos rayos en la rompiente tarde azul. Cada cosa que se rompe y adentro que se rompe y afuera que se rompe, adentro y afuera, adentro y afuera, entra y sale que se rompe, lívido Gustavo miraba el sol que se moría y reclamaba aquel pañuelo de batista, bordado y maternal. Yo le di para calmarlo mi pañuelo de batista donde el rostro de mi madre augusta estaba bordado, rodeado por una esplendente aureola como de fingidos rayos, en tanto que tantas veces sequé mis lágrimas en ese mismo pañuelo, y sobre él volqué, años después, mi primera y trémula eyaculación.
Porque la venganza llama al goce y el goce a la venganza pero no en cualquier vagina y es preferible que en ninguna. Con mi pañuelo de batista en la mano Gustavo se limpió su punta agresiva y así me lo devolvió rojo sangre y marrón. Mi lengua lo limpió en un segundo, hasta devolverle al paño la cara augusta, el retrato con un collar de perlas en el cuello, eh. Con un collar en el cuello. Justo ahí.
Descansaba Esteban mirando el aire después de gozar y era mi turno. Yo me acerqué a la forma de ¡Estropeado! medio sepultada en el barro y la di vuelta con el pie. En la cara brillaba el tajo obra del vidrio triangular. El ombligo de raquítico lucía lívido azulado. Tenía los brazos y las piernas encogidos, como si ahora y todavía, después de la derrota, intentara protegerse del asalto. Reflejo que no pudo tener en su momento condenado por la clase. Con el punzón le alargué el ombligo de otro tajo. Manó la sangre entre los dedos de sus manos. En el estilo más feroz el punzón le vació los ojos con dos y sólo dos golpes exactos. Me felicitó Gustavo y Esteban abandonó el gesto de contemplar el vidrio esférico del sol para felicitar. Me agaché. Conecté el falo a la boca respirante de ¡Estropeado! Con los cinco dedos de la mano imité la forma de la fusta. A fustazos le arranqué tiras de la piel de la cara a ¡Estropeado! y le impartí la parca orden:
—Habrás de lamerlo. Succión—
¡Estropeado! se puso a lamerlo. Con escasas fuerzas, como si temiera hacerme daño, aumentándome el placer.
A otra cosa. La verdad nunca una muerte logró afectarme. Los que dije querer y que murieron, y si es que alguna vez lo dije, incluso camaradas, al irse me regalaron un claro sentimiento de liberación. Era un espacio en blanco aquel que se extendía para mi crujir.
Era un espacio en blanco.
Era un espacio en blanco.
Era un espacio en blanco.
Pero también vendrá por mí. Mi muerte será otro parto solitario del que ni sé siquiera si conservo memoria.
Desde la torre fría y de vidrio . De sde donde he con templado después el trabajo de los jornaleros tendiendo las vías del nuevo ferrocarril. Desde la torre erigida como si yo alguna vez pudiera estar erecto. Los cuerpos se aplanaban con paciencia sobre las labores de encargo. La muerte plana, aplanada, que me dejaba vacío y crispado. Yo soy aquel que ayer nomás decía y eso es lo que digo. La exasperación no me abandonó nunca y mi estilo lo confirma letra por letra.
Desde este ángulo de agonía la muerte de un niño proletario es un hecho perfectamente lógico y natural. Es un hecho perfecto.
Los despojos de ¡Estropeado! ya no daban para más. Mi mano los palpaba mientras él me lamía el falo. Con los ojos entrecerrados y a punto de gozar yo comprobaba, con una sola recorrida de mi mano, que todo estaba herido ya con exhaustiva precisión. Se ocultaba el sol, le negaba sus rayos a todo un hemisferio y la tarde moría. Descargué mi puño martillo sobre la cabeza achatada de animal de ¡Estropeado!: él me lamía el falo. Impacientes Gustavo y Esteban querían que aquello culminara para de una buena vez por todas: Ejecutar el acto. Empuñé mechones del pelo de ¡Estropeado! y le sacudí la cabeza para acelerar el goce. No podía salir de ahí para entrar al otro acto. Le metí en la boca el punzón para sentir el frío del metal junto a la punta del falo. Hasta que de puro estremecimiento pude gozar. Entonces dejé que se posara sobre el barro la cabeza achatada de animal.
—Ahora hay que ahorcarlo rápido —dijo Gustavo.
—Con un alambre —dijo Estebanñ en la calle de tierra don de empieza el barrio precario de los desocupados.
—Y adiós Stroppani ¡vamos! —dije yo.
Remontamos el cuerpo flojo del niño proletario hasta el lugar indicado. Nos proveímos de un alambre. Gustavo lo ahorcó bajo la luna, joyesca, tirando de los extremos del alambre. La lengua quedó colgante de la boca como en todo caso de estrangulación.

(Extraído del libro “Sebregondi Retrocede”. Osvaldo Lamborghini, Ediciones Noé, Buenos Aires, Septiembre de 1973)


lunes, 23 de diciembre de 2013

La rebeldía por ganar



El calendario gregoriano, sublime creación humana para sostener el imaginario tiempo, nunca miente. Arremete con su irreductible dosis de realidad y vuelve a ponernos en la encrucijada del año que se va: resignación o rebeldía.



¿Seremos apresurados en condenar, o cargarle culpas a esos 365 días, solo por el hecho de cumplir con su labor, la de transcurrir? Cada uno de nosotros padecemos suficientes dramas como para no ceder a la tentación de la indiferencia. Ese cómodo refugio. El cual, solo en alguna ocasión que lo justifique irremediablemente, puede hasta salvarnos la vida. Pero solo ahí, en ese límite, es valido ser indiferentes.



Porque afuera de la indiferencia esta eso que llamamos vida. Esa derrota en cómodas cuotas. Ese compendio de logros nimios y fracasos monumentales, que no deja de ser todo esto que tenemos. Eso fue el 2013. Al menos para mí, y sin intenciones de caer en la autorreferencia berreta, seguro para muchos más también. Sinsabores, insultos al aire, una amiga íntima -la Pi, te sigo recordando, divina!- que decidió partir antes, para abrir camino y después contarnos cómo es todo por allá. Perdidas irremplazables. A veces pareciéramos querer caminar hacia delante, pero solo encontramos pasos que vuelven. Una y otra vez.



Y por suerte la razón y yo no nos llevamos del todo bien. Nos llevamos a duras penas. Tenemos que vivir en este cuerpo. Juntos. Como un par de condenados. Pero sobrevivo a ella, y hago que las emociones también formen parte de mis días. De los días por venir. Caminando con un legado marcado en el inconsciente: la fe inquebrantable en la felicidad.



Un año más pasó. Nunca es tarde para lo que viene, paro lo que dejamos, paro lo postergado. Ni para los postergados. Elegir la rebeldía por sobre la resignación es una decisión de vida. Que se cimienta día a día, se riega como una plantita, para que eche raíces profundas. Muy profundas.



Porque al fin y al cabo, amigas y amigos, no hay rebeldía posible sin felicidad posible.





@JoaquinitoAzcu

Santa Fe, 23 de Diciembre de 2013.


viernes, 13 de diciembre de 2013

Diciembre de golpe

Y Diciembre llegó. O para hacerlo mas trágico, Diciembre llegó en Argentina. Todo el mundo preguntándose, en la calle, en el kiosko, en el laburo, cómo es que Diciembre llego tan rápido, tan de golpe. Paradójicamente este festivo mes no viene presentándose a nuestras vidas con la suprema liviandad de quien avizora el último tramo del año. Porque Diciembre -al menos en Argentina- no “llega”, sino que azota.

Y en este 2013 vino con La rebelión azul debajo del brazo, rebelión iniciada por las diversas policías provinciales. Por eso mismo, en cualquier otra circunstancia que no sea esta, decir que Diciembre vino ‘de golpe’ sería solo una frase costumbrista.


La autoridad como síntoma

Siempre tuve problemas con la autoridad. Ya de purrete ensayaba levantamientos contra la palabra de mis viejos, cuando entendía -de manera instintiva- que sus pedidos/negativas/retos eran excesivos. Claro, para sacarle romanticismo a la cuestión, un pendejo insufrible. Pero rebelde. Siempre.

Con semejante antecedente, imposible que una institución fálica como la Policía pueda inspirarme confianza alguna, o sentimiento de respeto a la autoridad. Nunca podrá caerme simpática una persona armada, por más que pueda saber y entender que su función dentro del contrato social es la de garantizar la seguridad publica. No, al menos que demuestren lo contrario y -en términos del genial humorista Quino- paren de una buena vez por todas de usar esa cachiporra como artefacto para aboyar ideologías.


El Partido Azul se presenta en sociedad

Pareciera que de la tan mentada 'crisis de los 30' no zafa nadie. Ni siquiera los estados-nación. Y nuestra democracia, una democracia de bajísima intensidad, volvió a mostrar su peor cara. Por si faltaba algo más para recargar un cierre de año ya de por sí muy cargado y que siempre nos agarra maltrechos, las policías provinciales iniciaron una rebelión sin precedentes, escudadas detrás de un reclamo salarial que contó con cierto marco de racionalidad. Porque tampoco deja de ser cierto que el sueldo de los agentes Policiales no se condice con la función que cumplen, nobleza obliga.

La chispa estalló en Córdoba, y ya se cobro 12 vidas, casi 2000 comercios saqueados, y una sensación de desprotección que la ciudadanía en general seguirá llevando consigo por mucho tiempo más, y costará recomponer.

Pero en todo esto hay una realidad de la cual hay que hacerse cargo: Tenemos la Policía que nos merecemos. No hay que mentirse: a las fuerzas de seguridad las moldea la política. Y si después de 30 años ininterrumpidos de orden constitucional no supimos moldear una Policía que reproduzca los valores de la democracia, entonces ha llegado la hora de replantearse muchas cosas. El componente autoritario de nuestras Policía no es una sensación, porque esa institución sigue teniendo en la parte alta de su estructura piramidal a tipos que estuvieron involucrados en el proceso, o que mamaron sus prácticas, y que hoy se reciclaron mostrando su costado mas nefasto: El de convertirse en socios del crimen organizado. Walter Bulacio, Kosteki, Santillán, Luciano Arruga, Julio López. Un prontuario envidiable.

Cabe hacer las aclaraciones pertinentes al caso, pues toda generalización es mentirosa. Cuando en esta columna se habla de “la Policía”, se lo hace en términos de institución, dejando de lado la singularidad de muchísimos agentes que son honestos laburantes, que se ganan el pan de cada día, y cumplen sus funciones entendiendo la gran responsabilidad social que llevan sobre sus espaldas.

El tema es que no fueron justamente estos agentes quienes encabezaron las protestas en Santa Fe y en otras provincias, sino grupos de policías exonerados o pasados a disponibilidad que, sin ningún tipo de empacho ni midiendo consecuencia alguna, pusieron en vilo la seguridad pública. Hubo zonas liberadas, y agentes que alentaron y/o promovieron saqueos. Este conflicto no fue solo “un reclamo salarial”. A mi entender es un hecho de altísima gravedad, uno de los peores desde la recuperación de la democracia, equiparable a lo sucedido el 20 de diciembre de 2001 y la semana de los cinco presidentes. Solo Semana Santa del ‘87 supera a estos dos hitos. Esto fue serio. Muy serio, muchachos. Esta asonada puso el vilo el sistema institucional durante casi dos días. A fuerza de pistola, nos hicieron saber la fortaleza del PARTIDO AZUL.

PD: Aprendizajes post-conflicto: el abuso semántico de ciertas palabras nunca es gratuito. A mis amigos kirchneristas: la próxima, tratemos de ser cuidadosos al usar el término Golpista. Porque el problema de llamar "GOLPISTA" a una cacerolera concheta de Barrio Norte con el cerebro frito es cuando se lo decís a un cana y te responde "JA! Claro, como la concheta".


Noches de tejado en la ciudad de la anómia

Tengo un amigo que me contó una historia muy loca que se dio en esas horas de profunda angustia. Mi amigo se llama Cachito.

Cachito me empieza a contar que la paranoia ya estaba instala ese domingo 8 en la ciudad. Llamados muchos, mensajes alarmistas, los grupos de whatsapp estaban en llamas y empezaban a llegar los primeros chats que anunciaban saqueos, robos a casas particulares, y la ciudad como zona liberada. Justo esa noche Cachito había invitado a su novia, Juanita, a dormir a su casa. Mi amigo y su novia empiezan a asustarse por los comentarios, y decidieron reforzar la seguridad de la casa, cerrar las persianas, sus puertas y reforzar con sillas aquellas con las que no contaban con las llaves. Una de ellas era la puerta que conectaba el living (living que, dicho sea de paso, da a la calle) con el distribuidor y su dormitorio. Cachito se despierta a las 4 de la mañana, exaltado, sin tener en claro qué lo despertó. Decide ir al baño. Ahí adentro comienza a escuchar un ruido creciente adentro de su casa, en la zona del living. Se acerca a la puerta trabada, y escucha que había personas adentro. Se paraliza, el pánico casi lo detiene. Pero no, se dirige rápidamente a la habitación, despierta a juanita, y ambos salta la ventana de la habitación que da al patio interno, trepan la medianera, y suben a los techos de la casa del vecino. Era una escena surrealista, tragicómica, porque claro, cachito estaba como dios lo trajo al mundo. Por suerte juanita había tenido el reflejo de manotear el celular para llamar al 911:

911? Hola, escuchame, nos entraron a robar, tenemos los tipos adentro, y nosotros estamos arriba de los techos, vengan ya por favor...
- Desde qué dirección me habla, señor?
- Desde XXXX, pero escuchame vengan lo antes posible.
- Señor, entienda que estamos en plena reclamo por el reajuste salarial....

Le Digo: “Para cachito! Un dialogo de esas características a las 4:15 AM, en los techos de un vecino, a la luz de la luna, y con vos en pelotas solo puede pasar en las películas. No me jodás cachito”. Veinticinco minutos después de los tres llamados cae la policía al lugar del hecho...


Desigualdad, propiedad privada y saqueos: Es el Capitalismo, estúpido!

Siempre detrás de bambalinas en cada estallido social hay intereses mezquinos, especulaciones, internas políticas y actitudes desestabilizadoras. Pero nada de todo esto haría mella si no existiera un caldo de cultivo que lo alimente.

Y sobre todo, si durante diez años jugamos al juego de decir un cosa y hacer otra. Al juego perverso y cínico de hablar de crecimiento económico a tasas chinas, pero sin que al unísono se articulen políticas sociales efectivas -más allá de la AUH- para acortar la desigualdad social; al juego de exaltar como un logro de todos que los Bancos “nunca ganaron tanto como en todos estos años”, y continuar profundizando un modelo basado en el consumo, en el culto pornográfico a la propiedad privada, y a la cultura del LCD como condición de Status. Y si. Ese orden frágil, que se sostiene en el miedo y la autoridad que imparten las fuerzas de seguridad, en el momento que éstas deciden replegarse, claro, todo estalla por el aire. Y la propiedad privada pasa a ser lo que realmente es: una ilusión sostenida a fuerza de leyes y garrotazos. Escenas de Capitalismo explícito.

Ayer miraba 'Batman, el Caballero de la Noche asciende' por quinta vez. Me quedó una frase marcada a fuego, cuando el personaje de Gatúbela le dice al oído a Bruce Wayne en plena gala de beneficencia, plagada de ricos: “Cuando llegue el temporal, todos van a preguntarse cómo pudieron creer que podían vivir con tanto y dejar tan poco para el resto de nosotros”.


Desnudos

Reconozcamos una cosa: Se nos quemaron los papeles. Probablemente, para entender todo lo que sucedió debamos crear nuevas categorías sociológicas.

El conflicto desnudó lo frágil que es todo. Desnudó la mentira de un relato que se habla encima, y repite de manera vacía la cantaleta del país de la inclusión. Desnudó la crisis de los partidos políticos y las instituciones intermedias, que más allá de ensayar innumerables esfuerzos por conservar o ampliar su desarrollo territorial, fracasan ante el avance de otras formas relacionadas al crimen organizado.

Desnudó el grado de cinismo que pueden desplegar ciertos sectores políticos, y el ejemplo mas crudo de esto es que hayan decidido mantener los festejos por los 30 años de democracia, mientras en Tucuman había una cuasi guerra civil abierta, confirmaban 3 muertos para ese entonces, y la policía empezaba a reprimir violentamente a los manifestantes que se habían congregado para protestar contra el Gobernador Alperovich.

El conflicto desnudo lo que venimos viendo, pero queremos negar: Que los saqueos y el caos ya no necesitan de una articulación de la política para hacerlos efectivos, y lograr el efecto desestabilizador. Hoy el crimen organizado, que tiene al narcotráfico como uno de sus principales exponentes, pueden ser el brazo ejecutor de maniobras vandálicas. Las únicas organizaciones que cuentan con una inserción real en los barrios de Santa Fe son la policía y el narcotráfico. El estado, en todo el país, se retiro de los territorios mas vulnerables y les dejo servido en bandeja los barrios mas pauperizados para que el Narcotráfico haga pie.

Lo sucedido nos dejó una sensación amarga y muy fea: Qué sigue después de todo esto? Tendremos que esperar que cada vez que la policía venga por un reajuste en sus haberes tome como rehen a la sociedad, y así negociar con los ejecutivos provinciales con un revolver en la cabeza? Es la sindicalización de esa institución una salida posible? Qué va a pasar con los grupos mas sediciosos? La democracia les puede permitir una autoadmistía?

Ya van tres carillas. Creo haber escrito demasiado. Pero como verán son mushisimos los interrogantes que quedan abiertos. Cuestiones que la política deberá ir develando de a poco, tomando cartas en el asunto, y dejando de mirar para otro lado. De lo contrario el golpe será duro, y nuestra perspectiva a futuro muy oscura. Creo en la capacidad trasformadora de la política. Tengo que creer. Es eso, o terminar por asumir que lo que en realidad desnudó la suma de todos los miedos es el peor de los pronósticos: El de nuestro fracaso como sociedad.


@JoaquinitoAzcu
Santa Fe, 13 de Diciembre de 2013

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La Sonia cumple años, y cada día esta más linda


Un día como hoy, pero hace 61 años, la Sonia Luz llegaba al mundo. Y para celebrar tu paso por esta tierra, viejita querida, traigo al blog esta carta que pude compartir hace unos meses en un enorme reencuentro familiar, soberano, inolvidable, de esos que vos propiciabas y te encantaba organizar, en nuestro pueblo natal, Rosario del Tala. Va también acompañada de una foto tuya, hermosa, de cuando eras una pendex, que me acercó la Tía Estela -tu hermana inseparable-, y que deja a las claras la imposibilidad absoluta de negar mi filiación! Je.
Besos, viejita del alma.
Va la carta… 


Una Luz de homenaje 

Muchos sabemos cuánto te hubiese gustado estar hoy acá. Podemos hasta imaginarte recorriendo el Salón. Mirando atentamente cada una de las mesas, la simetría de la decoración. Cuidando que todo quede preparado para vivir una gran velada. Seguro muy pocos detalles se te hubiesen escapado.

Qué inspiradora esa imagen para quienes somos amigos de las metáforas. Una Luz atravesando este salón. Una luz fuerte, inmensa, una luz de esas que se hacen presentes y terminan encandilando un auditorio completo. Hay ausencias que se hacen tan presentes que es inevitable -imprescindible- recordarlas.

La Sonia Luz, la Todoro, mi querida mama, estaría en su salsa en esta reunión familiar tan cálida, rodeada de tanta gente amiga y tantos afectos. Desde hace tiempo andaba con ganas de encontrar alguna oportunidad de recordarla públicamente, y creo no imaginar una mejor ocasión que esta. Y recordarla tal como la tengo presente en mi cabeza. Con esa frescura espontánea, propia de los espíritus libres. Desacartonada. Frontal. Respetuosa. Conmovedora en tantas ocasiones. Dueña de una inteligencia admirable. Recordarte de la misma forma en que viviste. Porque esa es la forma que te siguen teniendo presente tus familiares, tus amigos. Que te sigo recordando yo, mis hermanos y mi viejo querido.

Me cuesta hilvanar las palabras. Se que me estas dando fuerzas en este momento para no quebrarme, y poder compartir esta suerte de homenaje. En este momento tan especial fluyen sensaciones y sentimientos que atraviesan la razón, con los que hay que aprender a lidiar. Y se puede. Eso también nos lo enseñaste vos. A mirar hacia adelante, a tomar lo positivo de cada experiencia, por compleja que pueda ser. Alguien supo decir alguna vez “Nuestra muerte ilumina nuestra vida. Si nuestra muerte carece de sentido, tampoco lo tuvo nuestra vida”. Y vaya si así lo hiciste! Una vida cargada de sentido, que supo iluminar e impactar positivamente sobre la vida de otros. Y por eso no es casual que hoy te traigamos acá, con todos nosotros.

Es así mama. En esta noche tan especial te extrañamos. Y es hermoso poder decírtelo, Sonia Luz. A pesar de que lo mucho que te enojaba cuando te decía Sonia, en vez de Mamá. Era para pelearte un poco. Vos lo sabías. Podemos sentir tu presencia en cada decisión que tomamos, en cada paso que damos. Vos, y el pancho, nos convirtieron a mis hermanos, y a mí,  en lo que hoy somos, en militantes de nuestras ideas. Pero, por sobre todas las cosas, nos hiciste militantes de la vida, de esta vida hermosa. En tu nombre, BRINDEMOS POR LA VIDA!!


Joaquin Antonio Azcurrain Todoro
Rosario del Tala, 17 de agosto de 2013

martes, 26 de noviembre de 2013

Reforma del Código Civil: Nace la Transversalidad por derecha

Lo que voy a decir no es novedoso ni mucho menos: La confluencia de circunstancias puntuales en un ciclo histórico determinado puede causar claros retrocesos sociales, a la postre, difíciles de revertir. Luego, pasado el aluvión sintomático social que produjo esos cambios e hizo girar la rueda del tiempo hacia atrás, conlleva mucho tiempo -años- volver a poner a tono y resignificar lo desandado. Dicho esto, la reforma del Código Civil es el mejor ejemplo que se me puede ocurrir en este momento.

Al “Efecto Francisco”, que por su peso especifico de por si condiciona ciertos cambios en la tan mentada reforma, se le sumó la llegada de Coki Capitanich como Jefe de Gabinete, y la consecuente entrada del Kirchnerismo a la fase místico-religiosa. La transversalidad por derecha, que tiene como brazo ejecutor y principal aliada a la Senadora utracatolica Liliana Negre de Alonso, es otro dato en este mismo sentido. Difícil que de toda esa combinación pueda surgir algo más que una Inquisición con Derechos Humanos.

Enumeremos los retrocesos que hasta aquí permeó el kirchnerismo en las sesiones de comisión:
  • Modificaron el artículo 19, que establece el comienzo de existencia de las personas. Dicho momento paso a ser “desde la concepción”, ya no desde el seno materno, sino a secas. El embrión ya será considerado “persona”, contradiciendo el fallo Artavia Murillo de la corte Interamericana, que tiene cumplimiento efectivo en nuestro país. Ni el menemismo se animo a tanto;
  • Con esa modificación antes dicha, las técnicas de reproducción asistida también quedarán afectadas. Se elimina la fecundación post mortem, el alquiler de vientres, y no hay siquiera referencias a la fertilización asistida; 
  • Fue quitada la responsabilidad de los funcionarios públicos, y la responsabilidad del Estado, que se traducirá en una clara restricción para entablar demandas por los daños que su accionar le cause a los particulares;
  • Se eliminó de la iniciativa original el artículo 241, que determinaba la responsabilidad del Estado para garantizar a todos los habitantes el acceso al agua potable. Guiño para uno de los monopolios buenos: la Barrick Gold;
  • Se elimina la concepción de “función social” de la propiedad privada;
  • No se introdujeron los derechos de los pueblos originarios.


El papelón fue tan grande que el gobierno nacional decidió poner el tema en el freezer, y aplazar el tratamiento y posible aprobación para el año que viene. Como dice el documento del CELS “La iniciativa de reforma, actualización y unificación de los Códigos Civil y Comercial de la Nación representa una oportunidad única para lograr un cambio legislativo que amplíe derechos e incorpore los estándares y obligaciones internacionales asumidas en materia de derechos humanos”. Parece que en esta oportunidad, la etapa mesiánica del kirchnerismo, los muchachos del CELS no serán tan tenidos en cuenta.

Para quienes entendemos que el avance de una sociedad se ve reflejado en la ampliación de libertades y conquistas de derechos colectivos, se viene tiempos difíciles. Tiempos oscurantistas. Y sin querer ser agorero ni alarmista, ojo, a estar muy atentos. No sea que, de tan envalentonados, pasada la aprobación de este C.C. del medioevo, quieran recuperar terreno, y vengan por las leyes de matrimonio igualitario e identidad de género. Las defenderemos con uñas y dientes.


@JoaquinitoAzcu
Santa Fe, 26 de Noviembre de 2013