La anécdota es
recurrente en boca de mi viejo. Al “Pancho” le gusta traerla de
la memoria, al fin y al cabo el público siempre se renueva. Corría
el año 1983. Año de la apertura democrática. La política por
aquellos días se vivía distinta, con muchísima euforia, se había
dejado atrás hacía poco tiempo la noche más oscura que tuvo
nuestro país. Yo en aquel entonces tenía solo tres años. Era un
chiquitín inquieto, pero que ya formaba parte de tradición
Socialista: no había acto del partido en Entre Ríos al que mis
viejos no me llevaran. Estábamos cerca de Octubre, sobre el tramo
final de la campaña Presidencial. Por aquel entonces vivíamos en
Rosario del Tala, y se había anunciado el cierre de campaña
provincial con un gran acto en Paraná. El cro. Guillermo Estévez
Boero era nuestro candidato. Llegamos a Paraná, y el club rebalsaba
de gente. Guillermo sube al escenario. Después de un discurso
emotivo donde aún tengo un leve recuerdo de su voz tronando por los
autoparlates del Club, el compañero Estévez termina con su mensaje.
Se baja del escenario, y es automáticamente alzado en andas sobre
los hombros de algún compañero. La euforia se adueño del lugar,
todos cantaban, todos gritaban y entonaban el “Cambia, todo cambia”
de la Negra Sosa, que fue nuestro estandarte a lo largo de toda la
campaña. Fue en ese instante, en que la euforia se tradujo en
fiesta, cuando le pregunto impacientemente a mi viejo: “Ya ganamos
papá? Ya ganamos?” El Pancho se ríe, trata de explicarme que
“no”, que “faltaba poco”, pero que todavía no. Y entonces no
entendía el porqué de tanta alegría. Momentos más tarde, y con el
salón repleto, y las pulsaciones más bajas, se sirve la comida.
Casualidades o no, el compañero Guillermo se sienta justo a mis
espaldas. Me avisan y me doy vuelta. Veo que en ese movimiento de
saludar y saludar compañer@s se le cae una escarapela de Argentina
que tenia agarrada de la camisa. Me agacho entre una multitud de
piernas y sillas, logro juntar la escarapela, le toco el hombro a
Guillermo, se da vuelta y le digo: “Se te cayó”. Sonríe, agarra
la escarapela, me alza y me da un beso en la frente. Vaya bautismo.
Ese, sin dudas, fue mi ingreso oficial a este Partido. Una imagen
cargada de simbolismos.
Sea como fuere, hoy sigo
en esta organización. Y sin dudas Guillermo es una suerte de faro
que sigue iluminando cuando la vista se nubla, cuando el camino se
hace borroso. Hoy son muchos (demasiados) los que recitan sus frases
cuasi de memoria, y no se les para de caer su nombre de la boca. No
alcanza. No alcanza, si nuestra conducta no condice con lo que
decimos. Y esa también es una enseñanza que nos dejó el viejo: la
importancia de la coherencia. Y cuánta vigencia cobra esa palabra en estos días.
Buenos amigxs y compañerxs, quería compartir este texto en un día altamente emotivo para quienes somos y sentimos el socialismo. La militancia no descansa. "Siempre se marcha, nunca se llega".
Buenos amigxs y compañerxs, quería compartir este texto en un día altamente emotivo para quienes somos y sentimos el socialismo. La militancia no descansa. "Siempre se marcha, nunca se llega".
@JoaquinitoAzcu
Santa Fe, 3
de Febrero de 2011.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
En twitter, encntrame como @JoaquinitoAzcu. Abogado portador sano, Beatlemaniaco, Militante del PS, Cinéfilo, librepensador ocioso. Fana Rojo. EX Co-conductor de @roscandroll, fue hermoso mientras duro.